La forma de nacer ¿nos influye?...

    Entrevista a Ángeles Hinojosa
 
    Ángeles Hinojosa, Está volcada en conseguir un trato respetuoso y amable para el recién nacido. Su cruzada le ha impulsado a crear y presidir la Plataforma pro Derechos del Nacimiento

    -¿Es cierto que nuestra personalidad, nuestro carácter, nuestros miedos, pueden tener mucho que ver con la forma en que hemos nacido?

    Querría aclarar que cuando decimos nacimiento no nos estamos refiriendo solo al hecho de nacer. Hablamos de Las época que incluyen: concepción, gestación nacimiento y primera infancia.
    
    Las ultimas investigaciones llevadas a cabo por diferentes expertos en Psicología pre y perinatal concluyen, que las experiencias vividas desde el principio de la vida prenatal hasta los dos primeros años de vida extrauterina aproximadamente, marcan de una forma definitiva nuestra personalidad. Ellas nos dan una visión del mundo y de lo que es vivir.
 
    -¿Y a qué podemos llamar un "nacimiento traumático"?
 
    A todo aquel que se produce, sin la conciencia de los adultos que lo asisten, sobre el impacto que supone la vivencia para el que esta naciendo.

    El maltrato en el nacimiento se viene produciendo desde siempre. Es relativamente nuevo el conocimiento de que los bebés sienten, por tanto gozan, o sufren dentro del claustro materno y cuando están naciendo. Hasta el año 85, se intervenía quirúrgicamente a los recién nacidos sin anestesia porque se pensaba que no sentían dolor físico. Por supuesto a nadie se le pasaba por la cabeza que tuvieran emociones y muchos menos que les pudiera perjudicar el trato inflingido.

    -¿De qué manera nos marca un nacimiento "traumático"?

    Registramos cada una de las vivencias por las que pasamos desde que nos concebimos. Cada escena o experiencia vivida por la madre mientras le contiene en el vientre esta aportando al bebé información sobre lo que es vivir. Cada acto que se realice con el o con su madre durante el nacimiento quedar grabado en su memoria. En el futuro una situación que se asemeje a una experiencia vivida en esa época producirá en el la misma emoción que sintió la primera vez sin poder identificar la causa porque la ha escondido en su subconsciente.

    Solo tenemos que pensar en la cantidad de intervenciones y manipulaciones a las que es sometido un bebe en el proceso de nacimiento y ponernos en su piel para imaginarnos el martirio que actualmente les hacemos pasar.

    Me gustaría citar un par de ejemplos para podernos hacer a la idea.

1º Cuando se induce un nacimiento. Se esta privando al bebé a que decida cuando esta preparado para nacer poniendo así en marcha el proceso de parto. la sensación que puede quedar en el es de que no se le considera. De que no importa lo que el necesite. Los demás, no le tienen en cuenta.

2º Cuando se le separa de su madre nada más nacer sin que haya tenido tiempo para reencontrarse con ella, el bebé pierde toda la referencia de lo conocido. El terror y la desolación se instauraran en él.

Cuando lo devuelvan a su madre, esas sensaciones ya estarán grabadas en su mente. Sensaciones que le acompañaran el resto de su vida cada vez que viva una situación que relacione con una de pérdida.

3º Un bebé ingresado durante un tiempo (más o menos largo) en una unidad de neonatología (incubadora) puede quedarse con la percepción de que existe una barrera entre el y el resto del mundo, desarrollando más adelante comportamientos autistas.

    -Tal como lo describe, posiblemente es la forma en que hemos nacido la mayoría de nosotros...

    Por supuesto. Al no conocer sus consecuencias, los nacimientos nunca se cuidaron, durante años sólo se han tenido en cuenta ( y no en todas las ocasiones) los partos y por tanto la comodidad de la mujer. Las necesidades emocionales de los bebés siempre han quedado en el olvido. Los resultados de las experiencias vividas se reflejan en el estado emocional de la mayoría de nosotros.

    -La forma en que nos han tratado de bebés, ¿podría haber reparado estos daños iniciales?

    Si nuestros padres hubiesen sabido que eso pasaba, seguramente podrían haber reparado muchas de esas heridas. Aunque de haberlo sabido la mayoría de ellas se habrían podido evitar.

    Cuando un bebé es maltratado en un momento tan crucial de su vida necesita sobre todo contención física (brazos) cosa que pocos de nosotros hemos tenido. La mayoría pasamos del vientre materno a la cuna con la excepción de los ratos de lactancia los que tuviéramos la suerte de mamar. La mayoría de los padres de haber tenido conocimiento de que su bebé estaba sufriendo lo habrían acunado más tiempo para consolar su soledad. El amor y el respeto son las mejores medicinas para reparar las heridas emocionales.

    -Muchos científicos han estudiado este tema a lo largo del siglo XX, ¿no es así?

    Si, en este momento existen los suficientes conocimientos derivados de investigaciones serias que nos hablan de como impacta al ser todo lo vivido en esas épocas. El problema que tenemos es que no es fácil asumir esa responsabilidad cuando se están haciendo las barbaridades que se hacen con el embarazo y el parto. Asumir que eso es cierto nos pone en un dilema que parece ser muy difícil de solucionar para la sociedad en general. Es más cómodo no investigar, ni siquiera escuchar cuando alguien alerta de las consecuencias que acarrea el intervensionismo excesivo al que se someten actualmente unos procesos totalmente fisiológicos como son los de gestar y parir.

    -¿Qué relación tiene el nacimiento y la crianza de los niños con lo violenta o no que es una sociedad?.

    Hay estudios que relacionan la violencia juvenil con la generada en las salas de partos y la drogadicción con la anestesia en el nacimiento.

    Si recibimos lo que damos y teniendo en cuenta la poca atención y la violencia con la que se coge a los bebés en su entrada al mundo, no es de extrañar lo que estamos viendo en todo el mundo incluida nuestra cultura. Muchas personas pueden pensar que no estar en guerra con otro país es sinónimo de no violencia pero existe la guerra interior. Solo con que nos paremos a observar podemos ver lo que pasa con nuestros jóvenes.

    La verdad es que muchos de nuestros hijos coquetean con la muerte de mil formas diferentes y buscan otras tantas maneras de estar ebrios. El aprecio por la vida no es lo que más abunda entre nuestros jóvenes. La mayoría de los cuales carecen de autoestima, alicientes e ilusión por su vida. Algo tendremos que ver en todo ello y por supuesto la forma en la que los hemos recibido al nacer que seguro les estará influyendo.
 
    -¿Y por qué hay tantas resistencias a tratar el parto con más respeto, si se sabe bien lo importante que es para el bebé y la madre?

    No, no se sabe o mejor dicho no se quiere saber. Tenemos que tener en cuenta que la gran mayoría de los profesionales que actualmente están en los centros sanitarios no saben atender un parto fisiológico. No quiere decir que no quieran hacerlo. Nunca han visto uno. Este tipo de atención no tiene nada que ver con lo que aprendieron en la facultad. Están acostumbrados a intervenir y en un parto de estas características hay que estar observando desde lejos dejando hacer a la mujer y al bebé, solo observando. Les estamos pidiendo que hagan algo para lo que no están preparados y les asusta. No todo el mundo se siente seguro haciendo algo que no conoce.

    Uno de los problemas con los que se encuentra actualmente la sanidad es que muchos hospitales están recibiendo peticiones de parejas que quieren un parto diferente.
 
    Algunos centros de España se están viendo obligados a cambiar ofreciendo unos protocolos para el parto natural que no pueden aplicar 1º por no haber formado al personal, 2º por no haber preguntado cuantos de ellos están dispuestos a asumir ese nuevo reto( no todo el mundo puede hacer los cambios con la misma facilidad) y 3º por que no hay equipos que estén de guardia las 24 h. Se que se supone que en estos centros ofrecen esa posibilidad pero la realidad es que depende de los profesionales que se encuentren en el momento. La administración no se ha implicado aun de una forma efectiva. La mayoría de la gente que esta preparada lo ha hecho por su cuenta.

    -¿Cuáles son los protocolos hospitalarios que resultan traumáticos para el bebé?.

    Todos los que interrumpen el desarrollo natural del parto/nacimiento. No existe una sola intervención que no tenga un efecto negativo en el proceso. Enumerarlos uno por uno y comentar sus consecuencias nos tomaría muchas paginas, pero existe mucha y muy buena literatura que habla de ello.

    -Si nuestros hijos han tenido un nacimiento difícil, ¿cómo podemos curar sus heridas?

    Como decía, el amor y el respeto son los mejores bálsamos que exciten. Debemos: Contenerles en nuestros brazos sobre todo los primeros meses, no dejarles dormir solos, permitirles expresar con el llanto: el dolor, el strees, la pena o cualquier otro sentimiento que necesiten expresar, Respetar su estado de animo y apoyárlo procurando no angustiarnos con el y sobre todo poniéndonos en su piel y no haciéndole jamás nada que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

    -La mayoría de nosotros hemos tenido una primera infancia difícil. Supongo que el primer paso para superar esas heridas es ser consciente de ellas, ¿verdad?

    Si, el primer paso es tomar conciencia de ello. Pero no nos podemos quedar en eso. Hay que más allá y limpiar de resentimiento, culpa y dolor nuestra vida. Hacer un trabajo de reconocimiento y perdón a nuestros padres que hicieron con nosotros lo mejor que supieron. Eso nos permitiría estar más preparados para criar a nuestros hijos sin repetir esquemas.

    -El drama es que tendemos a infringir a nuestros hijos los mismos daños que nos infringieron a nosotros. ¿Cómo podemos salir de ese círculo dramático para nosotros, para nuestros hijos, y en general para la sociedad?

    Como decía, eso es lo que solemos hacer, repetir lo que hemos vivido. Sin saber porque lo hacemos ni como evitarlo. La única forma de romper el circulo vicioso en el que estamos inmersos es la de buscar la manera de desprendernos de nuestro dolor para que no afecte la vida de nuestros hijos.

    Existen en este momento diferentes técnicas, terapias... que nos permiten rescatar a ese niño interno y enseñarle a vivir con las heridas emocionales . No existe otra forma de crear un mundo mejor para el futuro. Cada uno de nosotros ha de hacerse cargo de su propia historia y la sanarla para no dejarla como herencia y así poder concebir, gestar , parir y criar hombres y mujeres libres y felices.


Entrevista publicada en el nº 30 de la revista UNICA




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Reflexología podal infantil. *Método Ángeles Hinojosa.
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